El coaching en las aulas, en su esencia y lenguaje, es la herramienta perfecta para favorecer aprendizajes escolares para la vida en entornos socioemocionalmente positivos, con experiencias de aprendizaje atentas al bienestar de alumnos y alumnas.
Desde el coaching ontológico como “estilo de vida escolar”; podemos construir infinitas posibilidades para aprender mejor en cada área de conocimiento y en cada nivel educativo; siempre que pensemos nuestras clases en coherencia con los lentes de un docente coach, como experto observador del entorno de aprendizaje y la realidad educativa que le toca habitar.
Planificar “Entornos de Aprendizaje” seguros, motivadores, flexibles y nutritivos; es el gran desafío para docentes impulsados por la confianza, la oportunidad y la creatividad en las experiencias que promueven para sus alumnos y alumnas.
El diseño de estos entornos será la base de contextos que abren o cierran posibilidades para el aprendizaje; si valoramos cómo los estados emocionales que se perciben al aprender resultan claramente favorecedores u obstaculizadores del proceso:
- Si sentimos confianza y seguridad en la experiencia; el error no nos paraliza; la duda genera preguntas curiosas y la búsqueda de caminos alternativos resulta un hábito.
- Si sentimos motivación e interés; naturalmente nos involucramos y dejamos fluir nuestras fortalezas y talentos.
- Cuando el entorno en el que se aprende facilita la exploración, la búsqueda y el cambio de rumbo; se flexibilizan pautas de trabajo y se utilizan lentes de múltiples miradas que enfocan diferentes estilos de aprendizaje; hay respeto y contención de la individualidad.
- Cuando el entorno en el que se aprende facilita la exploración, la búsqueda y el cambio de rumbo; se flexibilizan pautas de trabajo y se utilizan lentes de múltiples miradas que enfocan diferentes estilos de aprendizaje; hay respeto y contención de la individualidad.
- Si las vivencias nos acercan emociones placenteras, asombro, curiosidad y creatividad; algo cambia y nos nutre enriqueciendo nuestros saberes, resultado final de todo verdadero aprendizaje.
Todos los niños, niñas y adolescentes tienen la capacidad de aprender. Pero hay quienes aprenden con mayor facilidad. ¿Por qué? Porque el aprendizaje, al final, se ve condicionado por tres principales aspectos:
- La necesidad de tener que aprender algo
- La emoción o estado emocional con la que se aprende
- El reconocimiento de logros y avances en el proceso de aprendizaje
Si conseguimos que sientan la necesidad de aprender, a través de propuestas significativas y motivadoras que involucren, y de momentos para la escucha activa que acerquen valiosa información sobre sus curiosidades, inquietudes y asombro; ya solo nos quedará potenciar aquellos estados emocionales que les ayuden a asimilar toda la nueva información que reciben y diseñar momentos para el reconocimiento de aprendizajes que empoderen para afrontar nuevas tareas o proyectos.
Si estos pasos logran cumplimentarse; estaremos habitando junto a nuestros alumnos y alumnas ambientes donde el aprendizaje fluye entre la armonía, la alegría, el placer y la satisfacción de lo aprendido.
